– El Mundo 19/07/2013
La joven de 24 años Marte Deborah Dalelv presentó una
denuncia por violación en marzo cuando se encontró de pleno en una celda dubaití
y posteriormente condenada a 16 meses de cárcel por mantener sexo fuera del matrimonio,
tomar alcohol y “atentar contra la decencia”.
Esto se debe claramente a las fuertes leyes islámicas que predominan en
la zona, unas leyes un tanto ilógicas e irracionales.
Una mujer que ha sido
abusada no tiene suficiente que además es declarada culpable de mantener sexo
fuera del matrimonio. Muy bien, entonces es que no entienden el significado de
violación (Acto de tener acceso carnal con alguien en contra de
su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento – RAE). O
bien se han saltado la primera parte que hace referencia a que se produce el
sexo en contra de la voluntad de la joven o bien no tienen en cuenta que la
violación se puede considerar cuando la persona se halla privada de sentido,
hecho que podría encajar en esta situación ya que a la joven se la acusa de
haber ingerido alcohol.
Respecto a la ingesta de alcohol, la noruega
debe tener el derecho a poder decidir por ella misma si tomar o no esta
sustancia, independientemente de la religión de la zona. Si es viernes en
Cuaresma nadie debe porque prohibir a otra a no comer carne, al mismo tiempo
que ningún musulmán debe prohibir a alguna persona ingerir alcohol o nadie
obligar a comer vaca a un hindú.
Como conclusión podríamos destacar la posición
de la mujer en estos países con una religión islámica fuertemente arraigada
tanto en el gobierno como en la sociedad, una posición verdaderamente denigrada
hasta límites insospechados, como el de esta situación, donde en una violación,
la “mala” es la violada y no los hombres, que salen de rositas después de
cometer tales actos.
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