-El País 19/07/2013
En primer lugar me gustaría felicitar a este ciudadano que
ha donado 10.000 euros a 11 estudiantes de la Universitat Politècnica de
Valencia de forma totalmente altruista y anónima, mostrando que su verdadera
intención es ayudar y no hacerse el héroe.
En segundo lugar me gustaría no volver a ver noticias como
ésta, más que nada porque este es un asunto que debe atender el gobierno. La
educación y la sanidad son dos pilares de una sociedad, indispensables para que
esta se mantenga y pueda dar pasos adelante. Lo que sucede es que gobiernos
como el actual no se preocupan por el bienestar de la sociedad, por lo que
prefieren recortar en ciertos ámbitos delicados como lo son la sanidad, la
educación y hasta el transporte público. La situación llega a tal límite que
miles de estudiantes son obligados a abandonar los estudios por la
imposibilidad de poder pagárselos por ellos mismos ya que el Estado suspende
las ayudas. Un país sin personas altamente cualificadas está condenado al
fracaso, al retroceso a largo plazo.
El problema es el sitio donde se recorta. ¿Para qué recortar
algo en los más de 6.000 millones de euros anuales que le damos a la Iglesia si
podemos subir las tasas universitarias o privatizar la sanidad? ¿Quitar parte
de los 9.000 millones de euros anuales que recibe Defensa? ¡Qué me dice usted,
si podemos rebajar el número de becas, subir los impuestos y el importe de los
viajes del transporte público! Y así funciona este querido país actualmente.

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